miércoles, 7 de diciembre de 2016
miércoles, 23 de noviembre de 2016
viernes, 4 de noviembre de 2016
V Seminario Internacional Movimientos sociales, Historia, Antropología, Educación y Alternativas Políticas
En el encuentro participaron más de 400 personas entre representantes de organizaciones y grupos de trabajo pertenecientes a universidades y movimientos sociales de
Contamos con la adhesión de
representantes de los equipos RIOSAL de Eli Rivero de Amawtay Wasi, Ecuador, Fernando Martins de UNIOESTE,
Brasil, Juan Díaz Yarto de la
Universidad Autónoma de Yucatán, México e Inés Perez Wilke del Centro de
Estudios Sociales y Culturales de la
UBV, Venezuela.
miércoles, 26 de octubre de 2016
Deciamos ayer......(Publicado en junio del 2014)
¿Democracia participativa en un movimiento electoral?
Entendemos
que la estructura que se propone más adelante es una vía mixta
entre un sistema electoral con primarias, basado en los votantes,
pero con poca articulación de los activistas y sus
posibles deliberaciones y aportaciones; y por otro lado un sistema de
círculos de activistas –lo que llamamos “grupos
motores” nosotros– cuya función suele ser más el dinamizar las
democracias de base que el representar a la gente. Un sistema
democrático es bueno que tenga distintas instancias de poderes según
lo que se requiere para las distintas tareas que se han de realizar,
y que por definición son complejas. Ni
parece conveniente que haya un solo comité, círculo, o grupo
decisorio de todo; ni que los grupos o círculos de base se erijan en
representantes, cuando son voluntarios y no elegidos.
Una asamblea local puede llegar a un 5% o máximo 10% de la
población, y esto ya estaría muy bien. Pero si
se quiere llegar al 99%, o al menos al 66% de simpatizantes de un
proceso de cambio, hacen falta sistemas más abiertos de legitimidad.
No es bueno confundir los sistemas electorales y representativos, con
los sistemas de activistas surgidos de las iniciativas de
la gente. Los dos son necesarios, cada cual tiene caminos
experimentados y se pueden articular. Da igual que el comité o
círculo de delegados venga de los círculos de base o de primarias,
igual se puede burocratizar, y hay ejemplos históricos de
sobra. Lo que parece necesario es mantener las diversas vías de
legitimación abiertas y complementarias. Y estas vías o columnas de
trabajo pueden ir cumpliendo diversas actividades,
tanto institucionales como instituyentes. Lo que es más
complejo es cómo se articulan entre sí según las circunstancias.
Un
sistema alternativo puede tener unas bases asamblearias, pero
sin mitificarlas.
Por ejemplo, para que pueda participar mucha gente no deben ser más
de 2 o 3 asambleas al año, y con propuestas claras de temas y
funcionamiento. Pueden tener varias partes en su desarrollo, donde
además de una explicación inicial y de rendición de cuentas, puede
haber luego un reparto en grupos pequeños que puedan analizar y
proponer, para al finalizar tomar algunas decisiones que sean
centrales hasta la siguiente Asamblea por lo menos. Los electos, los
círculos o los asesores, deben rendir cuentas y pueden hacer
propuestas, y sobre estas se puede abrir los debates, con
una dinamización adecuada, a un publico más amplio que
los activistas, siendo lo más inclusivos posible. Si los
círculos, por ejemplo, recabaron iniciativas de sectores
de la población no organizados o de movimientos, éstas pueden
enriquecer los debates y las propuestas.
Una
“democracia de iniciativas” es mucho más interesante y
democrática que solo una “democracia de control”. Si solo nos
planteamos controlar a los electos, del propio partido o de otros, ya
les estamos dejando toda la iniciativa a los que han salido
representantes, y solo queda ver si lo hacen bien o mal y
cambiarlos. Lo que se propone con las iniciativas de base –en
los mejores sistemas de las planificaciones participativas se
hace– es partir de la agenda de la gente, al menos para los asuntos
más de fondo (programas, planes anuales), y debatir cómo se pueden
articular y viabilizar. Esta es
una base no tanto para resolver los problemas del día a día, sino
para no desviarse del proceso de fondo,
contando con las aportaciones más amplias posibles.
La
tarea de los “grupos motores” no suele ser tratar de ser
representativos, sino activos. Esta es una función esencial que
prueba la dinámica no clásica de un movimiento. Si
la gente quiere ser representativa debe presentarse a elecciones de
tipo primario o definitivo, pero hace falta mucha más gente que no
quiera esa función sino la de dinamizar los procesos.
Y hay mucha gente dispuesta a estas funciones de formación-acción,
de activismo en movimientos, de preparar los debates para
programas y planes, etc. Si solo hay personas dispuestas a ir en las
listas electorales, eso es un partido clásico, y tendrá el mismo
futuro que los otros partidos que ya se conocen. El ritmo de estos
grupos o círculos no puede ser de reuniones muy frecuentes, pues la
gente tiene otras cosas que hacer –trabajos, movimientos,
familiares, etc.–, pero al menos mensualmente deben seguir con las
actividades que se auto-programen.
Otra
cosa es una agenda del día a día, pues muchos problemas se plantean
sin estar previstos. Un
movimiento que quiera resolver los problemas de la gente ha de tener
sistemas ágiles de respuestas.
Una cosa es el poder ‘legislativo’, de ‘planificación’, o el
‘judicial’ que puede tomarse sus tiempos de deliberación y
resolución, y otra cosa es contar con un ‘ejecutivo’ que
resuelva cotidianamente. Es claro que el ‘ejecutivo’, los
candidatos electos, han de seguir el programa, los planes, que
se han debatido en las asambleas a propuesta de los círculos, y que
han de rendir cuentas de sus actuaciones dentro de ese marco. Pero en
el día a día han de tomar muchas resoluciones que no pueden esperar
a los ritmos más lentos de las asambleas o de las primarias. En ese
sentido han de tener una cierta autonomía para interpretar los
acuerdos previos programáticos. Pero como puede haber fallos ha de
ser posible tanto la revocación –si es grave la decisión– como
la rotación para no acostumbrar a las personas sentirse como
profesionales de la política.
Las
candidaturas electorales son personas que se infiltran en un sistema
que no está pensado desde la participación activa de los sectores
de base. En ese sentido han de cumplir perfiles mediáticos para
poder ser elegidos, pero al tiempo han de responder a mandatos
‘imperativos’ para que no se acostumbren a actuar por su cuenta.
Los grandes problemas que hay que resolver tienen que ver con que las
personas más persistentes en las reuniones, y más maquinadoras para
conseguir puestos, suelen medrar en los partidos,
y suelen acabar por imponer sus clientelas de arriba abajo.
Practicar una buena formación-acción de base, vínculos con los
movimientos sociales, y rendición de cuentas pueden ser formulas
para que se aminoren estas tendencias elitistas. Y
como se ha de contar con asesores, pues cada cual no sabe de todo,
que estos equipos de asesores del día a día sean mixtos, pues la
inteligencia colectiva es también un valor que deben aprender los
cargos electos igual que las demás personas.
Asesores
mixtos es una forma de formar equipos donde algunos expertos en
algunas temáticas –medios de comunicación, legislación,
economía, formación, etc.– pueden articularse con
delegados o voluntarios que surgen de la base social, es decir, de
los círculos y asambleas. Según los recursos disponibles habrá
algunos profesionales pagados para estas funciones, pero puede haber
otros que sean voluntarios. La complejidad jurídica de los sistemas
en donde están infiltrados los electos los van a coartar por todos
lados. Por eso han de actuar con doble eficiencia: hacia dentro de
las instituciones con expertos en ellas para no quedar bloqueados;
por fuera de las instituciones para seguir construyendo
formación-acción con la gente y con los movimientos. Y en esta
segunda parte tanto los asesores como los grupos motores suelen jugar
un papel fundamental de extensión.
Propuesta
Es
posible compatibilizar las vías para las tomas de decisiones
ejecutivas del día a día con las deliberativas de participación
social sobre formación, vinculación con movimientos y programas,
que pueden realizarse en tiempos más dilatados. Proponemos cuatro
vías de actuación o columnas de trabajo en paralelo que
pueden interrelacionarse entre sí.
A)
Candidaturas. Como
se ha venido haciendo se basan en sistemas de primarias abiertas. De
donde saldrán responsabilidades de gobierno o de oposición. Según
los resultados que se obtengan en las distintas elecciones habrá
ingresos para garantizar el funcionamiento de toda la estructura.
B)
Asesorías. Pueden
haber tres o más equipos asesores pero consideramos imprescindibles
un equipo multimedia, otro jurídico-económico y un tercero de
formación-acción para dinamizar círculos y asambleas
para ir introduciendo un estilo de democracia participativa.
Cada equipo debería contar con personas especialistas –profesionales
y/o activistas– y algunos delegados/as de los círculos
con experiencia en los respectivos temas. Se
regirán por un ‘libro de estilo’ acorde con los principios de la
democracia participativa.
Los equipos deben existir al menos a nivel federal, autonómico y de
grandes municipios. Habrá que evaluar qué gastos llevaría su
funcionamiento.
C)
Círculos. Una
primera tarea sería la de Formación-acción para
la dinamización local o del sector temático
correspondiente, y recoger las iniciativas que surjan desde la gente,
de abajo hacia arriba. La
segunda tarea sería la vinculación con movimientos sociales de
acuerdo a estrategias locales partiendo
de mapeos de los procesos existentes. Una tercera tarea
puede ser debatir los programas de Podemos y preparar planes anuales
operativos. Las personas pertenecientes a los círculos de
Podemos deberán hacer constar alguna forma de identidad y conexión
para hacer posible las tareas y el estilo acordado.
Los
círculos deberán impulsar la formación y debates presenciales e
incluir algún sistema telemático para incorporar el máximo de
personas e iniciativas.
Los
acuerdos de cada círculo se comunicarán mediante una ficha
preestablecida a los círculos de coordinación autonómica o
federal.
Es
conveniente que haya círculos de ámbito local, autonómico y
federal. Al menos en estos últimos debería haber círculos por
sectores temáticos.
Desde
los ámbitos federal y autonómico se les preguntará a los círculos
locales sobre las cuestiones programáticas y de planificación.
D)
Asambleas. Se
realizarán en torno a dos asambleas a lo largo del año, con la
finalidad de establecer rendición de cuentas de candidatos/as,
asesores/as y círculos; y para la aprobación de programas
y priorizar planes operativos anuales. Otra
tarea de estas asambleas puede ser la elección de delegados/as para
formar parte de los equipos asesores y
para los círculos autonómicos y federales. Estas delegaciones serán
rotativas periódicamente, y pueden ser revocadas por las
asambleas.
El funcionamiento de las asambleas puede ser mediante
talleres abiertos a la población en base a las propuestas
presentadas por los distintos círculos.
Se
trata de un debate que precisa de adecuación a las prácticas más
que a teorías previas que
nos suelen hablar de lo que no debemos hacer más que de lo que ha
sido un éxito.
mos
Tomás
Rodríguez-Villasante Prieto es activista, profesor emérito de la
UCM y miembro del CIMAS
http://www.attac.es/2014/06/28/democracia-participativa-en-un-movimiento-electoral/
jueves, 29 de septiembre de 2016
"Os orzamentos participativos complementan a democracia electoral con outra máis avanzada"
Tomás
Rodríguez-Villasante é profesor emérito na Facultade de Ciencias
Políticas e Socioloxía da Universidade Complutense de Madrid desde
2008. Sociólogo estudoso e activista dos movementos veciñais e
ecoloxistas dos anos 70 e 80, foi impulsor de procesos polas
democracias participativas en varios países. Os seus traballos de
investigación-acción fixeron achegas anovadoras ás metodoloxías
sociais. Ten publicado varias obras sobre movementos sociais,
urbanismo e procesos democráticos participativos. Na actualidade
participa na construción con movementos sociais de Escolas de
Cidadanía en varias cidades de fala hispana e portuguesa.
Nesta
entrevista, céntrase en analizar as posibilidades dos orzamentos
participativos, que en Galicia colleron pulo grazas ás iniciativas
levadas a cabo neste sentido por novos gobernos locais como o de
Compostela ou A Coruña. En Santiago, está
aínda en marcha a fase propositiva e
o prazo para presentar propostas remata o 14 de setembro. Na cidade
herculina, o proceso anda na fase
de avaliación de propostas.
Que
sentido teñen os orzamentos participativos hoxe?
Hai
unha nova xeración que non acredita moito nos partidos nin no
sistema electoral. Reclama outra forma de facer política que sexa
máis colaborativa e inclusiva, non tanto de pelexarse uns cos
outros. E sabe que a democracia representativa ten os seus límites.
Acompáñanos a experiencia internacional da China, India, Nova York,
París, Londres ou os Estados Unidos. No mundo enteiro hai trinta
anos que se leva experimentando cos orzamentos articipativos e aquí
en Getafe, Córdoba ou Sevilla xa houbo experiencias moi
interesantes.
"Os orzamentos participativos renovan e complementan a democracia electoral con outra máis avanzada"
Todos os partidos están atentos e pensando en novas formas de facer coa xente máis nova, renovando os seus liderados, cunha planificación integral e inclusiva nos barrios ou cos orzamentos participativos. Son outras formas que renovan e complementan a democracia electoral con outra máis avanzada.
Cambia
o papel das asociacións, cal sería o seu papel nestes procesos?
Pertenzo
ao movemento veciñal de toda a vida e sigo nel, pero as asociacións
teñen que renovarse. Non podemos estar os da miña xeración
repetindo o mesmo conto: que a xente nova non vén, que é moito
traballo, etcétera. Os orzamentos participativos (OP) son unha
oportunidade para as asociacións veciñais (e para as demais
asociacións). A unha asemblea dos OP achégase máis xente, o que
permite que as asociacións se dean a coñecer, presenten as súas
propostas e poidan abrirse a máis persoas. Dan máis facilidade para
a renovación das asociacións que pechándose no seu local e
pedíndolle á xente que vaia. Hai que saír fóra para coñecer
outra xente, asociada ou non, que vai á reunión dos OP porque quere
facer algo. Se a asociación de veciños está alí e está atenta
pode traballar moi ben.
"Hai que saír fóra para coñecer outra xente, asociada ou non, que vai á reunión dos orzamentos participativos porque quere facer algo"
As nosas experiencias agora mesmo en Alcalá de Henares ou Zaragoza con asociacións de veciños é que están encantadas: abre o campo á xente interesada nos problemas locais e a calquera que teña interese en saír do seu enroque para fóra, en traballar e falar coa xente.
Podemos
afondar no sentido pedagóxico dos orzamentos participativos?
É
unha forma nova de facer política, aínda que a xente cando
participa di que non vén facer política, que é aquilo que fan os
partidos e os políticos. Pero é política porque estamos falando de
orzamento, que é o máis importante. Unha persoa pode estar na
cuestión pública sen pelexar coas outras, facendo unha
colaboración, unha construción colectiva para facer ben de forma
inmediata e próxima. Estamos falando de cousas ben concretas que
temos que facer de ano en ano, cunha asignación de cartos precisa:
non falamos de teorías nin de ideoloxías e iso é unha pedagoxía
que entra fácil a quen non quere estar en partidos nin en líos de
reunións. É unha pedagoxía do consenso, que podemos chamar
antipelexas, que precisa de persoas dinamizadoras e facilitadoras do
proceso. Persoal técnico e cidadanía aprenden mutuamente. Pero
nun ano iníciase, non se resolve. Precisamos entre catro a oito anos
para que poida consolidarse.
"É unha nova forma de facer política, aínda que a xente di que non; pero é política porque falamos de orzamento, que é o máis importante"
Cal sería a actitude desexable dos partidos políticos?
Apoiar,
asegurar que se faga o que a xente pediu e colocar o diñeiro. A
vontade política mídese nos cartos que se van colocar para que a
xente decida. Nós traballamos con todos os partidos políticos
e a diferenza non está no partido senón nas persoas dentro do
partido. Os OP son algo suprapartidario, que está por riba diso,
aínda que os partidos teñen un papel porque teñen a
responsabilidade última no pleno de apoiar ou rexeitar o que vén da
rúa. Coma noutras cousas, hai responsables políticos que ven máis
lonxe e outros que ven máis a curto prazo.
"Os partidos deben apoiar, asegurar que se faga o que a xente pediu e colocar o diñeiro; a vontade política mídese nos cartos que se achegan para que a xente decida"
Cal é o papel das novas tecnoloxías e como se relacionan cos procesos presenciais?
A
relación presencial é a fundamental pero compleméntase ben con
Internet, facilita chegar a máis xente. O público de Internet en
xeral é máis novo, gosta de facer desde a casa e axudar a outras
persoas a entrar no proceso. A experiencia en Madrid é que nos
distritos onde había un grupo motor máis forte Internet axudaba a
espallar. Nos lugares onde só se confiou en Internet sen as
asociacións o resultado non foi tan bo. O mellor é que unha
proposta de orzamento teña centos de apoios tanto en Internet como
nas reunións, que vaia delimitada, compartida, debatida, mellor que
só coa opinión do responsable do departamento do Concello: é máis
“construción colectiva” se ten cen ou trescentas persoas
asesoras detrás que son xente do común.
martes, 20 de septiembre de 2016
Taller de mapeo II
Segundo vídeo del
taller de mapeo celebrado en Tenerife en el que se resume la
metodología para interpretar los mapas generados
domingo, 11 de septiembre de 2016
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
















